Ciencia

¿Qué son las PFAS y por qué se les llama 'químicos eternos'?

Las PFAS son una vasta familia de químicos sintéticos presentes en todo, desde utensilios de cocina hasta agua potable. Sus enlaces carbono-flúor, prácticamente indestructibles, les permiten persistir en el medio ambiente y en el cuerpo humano durante años, lo que genera serias preocupaciones de salud en todo el mundo.

R
Redakcia
5 min de lectura
Compartir
¿Qué son las PFAS y por qué se les llama 'químicos eternos'?

Una familia de químicos que se niega a desaparecer

Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, más conocidas como PFAS, son un grupo de aproximadamente 14.000 químicos sintéticos que se han incrustado silenciosamente en la vida moderna. Recubren sartenes antiadherentes, chaquetas impermeables y envoltorios de comida rápida. Acechan en cosméticos, hilo dental y espuma contra incendios. Y una vez que entran en el medio ambiente o en el cuerpo humano, permanecen allí, lo que les ha valido el ominoso apodo de 'químicos eternos'.

Cómo funcionan las PFAS

Las PFAS se desarrollaron por primera vez en la década de 1940. Su característica definitoria es una cadena de átomos de carbono unidos a átomos de flúor, uno de los enlaces químicos más fuertes de la química orgánica. Esta columna vertebral de carbono-flúor hace que las PFAS sean extraordinariamente resistentes al calor, el agua, el aceite y la grasa, razón por la cual los fabricantes las valoran para recubrimientos protectores y aplicaciones industriales.

Esa misma durabilidad es también el problema. A diferencia de la mayoría de los contaminantes orgánicos, las PFAS no se descomponen a través de procesos naturales como la luz solar, la actividad microbiana o las reacciones químicas en el agua. Persisten en el suelo, las aguas subterráneas y las aguas superficiales durante décadas, posiblemente siglos. Según la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU., se han detectado PFAS en la sangre de prácticamente todas las personas analizadas en los Estados Unidos.

Dónde se encuentran las PFAS

La exposición es casi inevitable. El Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental identifica varias vías principales:

  • Agua potable: contaminada por descargas industriales, escorrentía de vertederos o el uso de espumas contra incendios que contienen PFAS cerca de bases militares y aeropuertos.
  • Embalaje de alimentos: los envoltorios resistentes a la grasa, las bolsas de palomitas de maíz para microondas y las cajas de pizza pueden transferir PFAS a los alimentos.
  • Productos de consumo: alfombras resistentes a las manchas, ropa impermeable, utensilios de cocina antiadherentes y algunos cosméticos contienen compuestos de PFAS.
  • Polvo doméstico: especialmente preocupante para los niños pequeños que gatean sobre alfombras tratadas y se meten objetos en la boca.

Por qué preocupan a los científicos

Debido a que el cuerpo humano no puede metabolizar las PFAS, los químicos se acumulan en la sangre, el hígado y los riñones con el tiempo. Según investigadores de Stanford Medicine, esta bioacumulación se ha relacionado con una preocupante variedad de efectos en la salud:

  • Niveles elevados de colesterol
  • Enfermedad tiroidea y daño hepático
  • Mayor riesgo de cáncer de riñón y testicular
  • Respuesta inmune debilitada, incluida la reducción de la eficacia de las vacunas
  • Problemas reproductivos y retrasos en el desarrollo en niños

Las PFAS promueven la inflamación crónica y el estrés oxidativo, lo que puede interferir con los mecanismos de reparación normales del cuerpo. La Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins señala que incluso la exposición a largo plazo y de bajo nivel puede conllevar riesgos significativos, una preocupación dada la generalización de la contaminación.

La batalla regulatoria

En abril de 2024, la EPA finalizó el primer estándar nacional de agua potable para PFAS, estableciendo límites exigibles de 4 partes por billón para PFOA y PFOS, dos de los compuestos más estudiados de la familia. Inicialmente, se les dio a los sistemas de agua hasta 2029 para cumplir. Sin embargo, el panorama regulatorio ha cambiado desde entonces: a finales de 2025, la EPA tomó medidas para rescindir los estándares para varios otros compuestos de PFAS y propuso extender los plazos de cumplimiento hasta 2031.

La Unión Europea ha adoptado un enfoque más amplio, proponiendo una prohibición casi total de la fabricación y el uso de PFAS, una medida que, de aprobarse, sería la restricción más radical sobre estos químicos en cualquier parte del mundo.

¿Podemos deshacernos de ellas?

Eliminar las PFAS del agua es posible, pero costoso. Las tecnologías actuales incluyen filtración con carbón activado, resinas de intercambio iónico y ósmosis inversa, que pueden eliminar entre el 90 y el 99% de los compuestos de PFAS. Los investigadores también están desarrollando enfoques novedosos: a principios de 2026, los científicos anunciaron estructuras de nanoceldas capaces de atrapar PFAS de cadena corta, las variantes más difíciles de capturar, mientras que un equipo de la Universidad de Rice creó un material que elimina las PFAS aproximadamente 100 veces más rápido que los filtros de carbón comerciales.

El desafío sigue siendo la escala. La modernización de los sistemas municipales de agua en todo el país requiere miles de millones de dólares en inversión en infraestructura, y los químicos ya dispersos a través del suelo y las aguas subterráneas tardarán generaciones en abordarse, si es que se pueden abordar.

Por ahora, las PFAS siguen siendo un desafío ambiental definitorio: químicos diseñados para durar para siempre, en un mundo que cada vez más desearía que no lo hicieran.

Este artículo también está disponible en otros idiomas:

Artículos relacionados