El Dryas Reciente: volcanes, no un cometa, según un estudio
Un estudio publicado en PLOS One demuestra que el pico de platino de hace 12.800 años en los hielos de Groenlandia proviene de erupciones volcánicas islandesas, y no de un impacto extraterrestre, lo que cuestiona la hipótesis dominante sobre el enfriamiento abrupto del Dryas Reciente.
Un misterio de 12.800 años finalmente resuelto
Durante más de una década, una concentración anómala de platino descubierta en los núcleos de hielo de Groenlandia alimentó una de las controversias más intensas de la paleoclimatología. Esta anomalía, datada en aproximadamente 12.800 años, coincidió con el inicio del Dryas Reciente — un período de enfriamiento abrupto durante el cual las temperaturas del hemisferio norte cayeron alrededor de 15 °C durante casi 1.200 años. Muchos investigadores vieron en esto la prueba de un impacto de cometa o asteroide.
Un estudio publicado en la revista PLOS One por un equipo internacional liderado por Charlotte E. Green y James U. L. Baldini, profesor de ciencias de la Tierra en la Universidad de Durham, viene a refutar esta hipótesis. Según sus trabajos, el platino no proviene del espacio, sino de erupciones volcánicas submarinas islandesas.
Un pico de platino que llegó demasiado tarde
El argumento más decisivo contra la hipótesis del impacto es de orden cronológico. Los análisis revelan que el pico de platino apareció unos 45 años después del inicio del enfriamiento del Dryas Reciente — demasiado tarde para ser el desencadenante. Además, las altas concentraciones persistieron durante 14 años, una duración incompatible con un impacto instantáneo, pero perfectamente coherente con una actividad volcánica prolongada.
El equipo también detectó bajos niveles de iridio en los núcleos de hielo. Sin embargo, los meteoritos generalmente contienen cantidades significativas de este elemento, lo que debilita aún más la pista extraterrestre.
El Laacher See descartado, Islandia señalada
Para identificar la fuente volcánica, los investigadores analizaron 17 muestras de piedra pómez procedentes de la erupción del Laacher See, un volcán alemán que entró en erupción hace unos 13.000 años. Resultado: las concentraciones de platino eran «apenas detectables, o incluso por debajo de los límites de detección», eliminando este volcán como posible fuente.
El equipo se centró entonces en las erupciones de fisuras subglaciales o submarinas islandesas. Los condensados de gases volcánicos producidos durante estas erupciones presentan una geoquímica de los elementos del grupo del platino que se corresponde estrechamente con la firma química encontrada en el hielo groenlandés. Este mecanismo está además corroborado por precedentes históricos: las erupciones del Katla (siglo VIII) y del Eldgjá (siglo X) depositaron metales pesados medibles en los hielos de Groenlandia.
Implicaciones importantes para la climatología
Si el platino no es evidencia de un impacto cósmico, ¿qué desencadenó el Dryas Reciente? Los investigadores señalan que se ha identificado un pico masivo de sulfato volcánico precisamente al comienzo de este período de enfriamiento. La inyección de azufre en la estratosfera por erupciones importantes podría haber provocado un enfriamiento en cadena, amplificado por la sensibilidad climática particular de esta época de transición entre condiciones glaciares e interglaciares.
Para la investigación francesa, estos resultados refuerzan la importancia de los programas glaciológicos llevados a cabo, en particular, por el Instituto Polar Francés Paul-Émile Victor en el Ártico. La comprensión de los mecanismos de enfriamiento rápido sigue siendo crucial para afinar los modelos predictivos frente al cambio climático actual.
Como resume James Baldini, este descubrimiento recuerda que las respuestas a los grandes enigmas climáticos se encuentran a veces bajo nuestros pies, y no en las estrellas.