Frederiksen dimite y el bloqueo político paraliza Dinamarca
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha presentado la dimisión de su gobierno tras el peor resultado de su partido en 120 años. El centrista Lars Løkke Rasmussen podría convertirse en el árbitro de las negociaciones de coalición, que podrían reconfigurar el equilibrio de poder en la UE.
Dimisión tras una derrota histórica
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, presentó la dimisión de su gobierno al rey Federico X en el Palacio de Amalienborg en la mañana del 25 de marzo, después de que su partido, los Socialdemócratas, obtuviera solo el 21,8 por ciento en las elecciones parlamentarias anticipadas del 24 de marzo. Este es el resultado más débil del partido desde 1903, es decir, en más de 120 años.
El gobierno de coalición tripartita de Frederiksen sufrió una dura derrota: los socialdemócratas retrocedieron de 50 a 38 escaños en el Folketing, de 179 miembros. A pesar de la dimisión, Frederiksen permanecerá en el cargo como primera ministra en funciones hasta que se forme un nuevo gobierno, y ella misma es candidata a dirigir el próximo gabinete, ya que su partido sigue siendo el más fuerte.
Ninguno de los bandos obtuvo la mayoría
La lección más importante de las elecciones es que ni el bloque de izquierda ni el de derecha obtuvieron la mayoría. La izquierda obtuvo 84 escaños y la derecha alrededor de 81, ninguno de los dos superó el umbral de 90 escaños necesarios para gobernar. Esto sitúa en el centro del estancamiento político al ex primer ministro Lars Løkke Rasmussen y a su partido centrista Moderados, que obtuvo 14 escaños.
Løkke Rasmussen dijo en la noche de las elecciones: "Dejad de hablar de líneas divisorias. ¡Bajad al centro y juguemos juntos!", indicando así que está abierto a ambos bandos, pero con condiciones.
La decisión está en manos del árbitro
El rey nombró a Frederiksen el miércoles como encargada real para negociar una posible nueva coalición. Los analistas creen que las negociaciones podrían prolongarse hasta 40 días, ya que el equilibrio de poder político es extremadamente delicado. El aspirante de centroderecha, Troels Lund Poulsen, líder de los Liberales (Venstre), ya ha indicado que no desea volver a formar una coalición con los socialdemócratas.
El escenario más probable es que Frederiksen intente formar una coalición bipartidista más estrecha con los Moderados de Løkke Rasmussen, pero el resultado de las negociaciones es incierto.
¿Por qué es importante esto para Hungría y la UE?
Dinamarca ocupa la presidencia rotatoria de la Unión Europea, y Frederiksen ha hecho de la seguridad europea y el apoyo a Ucrania la principal prioridad de la presidencia. Copenhague ha sido uno de los defensores más firmes de la UE en el aumento del gasto en defensa y la financiación de los esfuerzos bélicos ucranianos; el gobierno danés también anunció un paquete de apoyo con drones de 1.260 millones de euros para Kiev.
Según un análisis del Atlantic Council, un posible giro a la derecha en Copenhague podría cambiar las posiciones de negociación de la UE. Para Hungría, esto es particularmente notable antes de las elecciones parlamentarias del 12 de abril: si el nuevo gobierno de Dinamarca representa una línea menos decidida a favor de Ucrania, podría reconfigurar el equilibrio de poder de la UE en la política de sanciones y defensa.
Sin embargo, la mayoría de los analistas creen que un tercer mandato de Frederiksen sigue siendo el resultado más probable, pero con una primera ministra debilitada y una coalición más amplia, la determinación de la política exterior danesa también podría disminuir.