La UE sortea el veto húngaro para conceder un crédito a Ucrania
La Unión Europea aprobará un paquete de préstamos de 90.000 millones de euros mediante un procedimiento de cooperación reforzada, eludiendo el veto húngaro motivado por la disputa sobre el oleoducto Druzhba. Se esperan los primeros desembolsos para principios de abril.
Una fecha simbólica, una decisión bloqueada
En el cuarto aniversario de la guerra ruso-ucraniana, el 24 de febrero de 2026, la Unión Europea demuestra su solidaridad con Ucrania en dos frentes simultáneamente. António Costa, Presidente del Consejo Europeo, y Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión, viajaron a Kiev para demostrar sobre el terreno el compromiso de la UE, mientras que en Bruselas se libra una batalla legal y técnica para aprobar el paquete de préstamos de 90.000 millones de euros de la Unión, frente al veto de Hungría.
El Parlamento Europeo ya había votado el 11 de febrero las tres leyes necesarias para el préstamo: el reglamento de cooperación reforzada se aprobó con 458 votos a favor, 140 en contra y 44 abstenciones. El plan era que el Parlamento Europeo y el Consejo firmaran los documentos el 24 de febrero, cerrando el proceso de aprobación. Sin embargo, Viktor Orbán sacó un veto inesperado.
El oleoducto Druzhba como pretexto
Hungría bloqueó el 20 de febrero una de las tres leyes necesarias: la modificación del marco financiero plurianual 2021-2027, que requiere el voto unánime de los Estados miembros. El Ministro de Asuntos Exteriores y Comercio, Péter Szijjártó, anunció que mientras Ucrania no reanude el tránsito de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, el gobierno húngaro bloqueará todas las decisiones de la UE importantes para Ucrania.
La raíz de la disputa se remonta a enero: entonces, un ataque con drones dañó el oleoducto y, según la parte ucraniana, los continuos bombardeos rusos están ralentizando las obras de reparación. Sin embargo, Budapest y Bratislava creen que Kiev está obstaculizando deliberadamente la restauración del tránsito. La portavoz de la Comisión Europea, Paula Pinho, fue clara: la actitud húngara viola el principio fundamental de la UE de "cooperación sincera", especialmente porque Hungría, Chequia y Eslovaquia ya han recibido una exención de participar en el préstamo.
La cooperación reforzada como solución
Dado que Chequia, Hungría y Eslovaquia no se unen a la estructura del préstamo, la UE aplica el procedimiento de cooperación reforzada: esto permite que 24 de los 27 Estados miembros lleven a cabo acciones conjuntas sin unanimidad. La Comisión Europea ha anunciado que continuará con los preparativos técnicos a pesar del veto, y se espera el primer tramo de pago para abril de 2026.
El paquete de 90.000 millones de euros consta de dos partes: 30.000 millones de euros para apoyo macrofinanciero y presupuestario, y 60.000 millones de euros para reforzar las capacidades de defensa de Ucrania y adquirir equipo militar. Hungría también vetó el 20º paquete de sanciones rusas.
Duras críticas de la UE y la dimensión electoral
Las reacciones de la UE fueron excepcionalmente duras. El Ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, calificó la decisión de Budapest de "impactante". El Ministro de Asuntos Exteriores polaco, Radosław Sikorski, recordando la entrada soviética en Budapest en 1956, pidió solidaridad a Hungría: "Habría esperado una mayor solidaridad con Ucrania". El Ministro de Asuntos Exteriores austriaco afirmó directamente que Hungría "está haciendo los asuntos de Rusia".
Sin embargo, detrás del veto también podría haber un cálculo político interno: antes de las próximas elecciones parlamentarias húngaras de 2026, el gobierno de Orbán está llevando la retórica anti-ucraniana a su punto álgido. Sikorski acusó directamente a Fidesz de incitar al odio contra la víctima de la agresión para influir en el estado de ánimo de los votantes.
¿Qué sigue?
Bruselas aún no ha renunciado a una solución diplomática: la Comisión Europea ha convocado un Grupo de Coordinación del Petróleo para resolver la disputa del oleoducto Druzhba. Si esto fracasa, la UE está dispuesta a sortear el veto húngaro por medios técnicos y legales: el préstamo de 90.000 millones de euros acabará llegando a Kiev, aunque con retraso y a costa de un nuevo punto bajo en la relación Budapest-Bruselas.