Polonia se retira de la Convención de Ottawa y prepara el despliegue de minas en la frontera este
El 20 de febrero de 2026, Polonia abandonó oficialmente la Convención de Ottawa, que prohíbe las minas antipersona. El Primer Ministro Tusk anunció la disposición de minar la frontera oriental en 48 horas utilizando el sistema Bluszcz.
Un paso histórico: Polonia fuera de la Convención de Ottawa
El 20 de febrero de 2026, Polonia dejó de ser oficialmente parte de la Convención de Ottawa, un acuerdo que prohíbe el uso, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersona. Es un momento histórico: Polonia se ha convertido en el último de un grupo de aliados de la OTAN de Europa del Este que se han retirado del tratado de manera coordinada, citando la dramática situación de seguridad cambiante en el este del continente.
El Primer Ministro Donald Tusk informó de este hecho durante la presentación del sistema Bluszcz, un vehículo terrestre no tripulado diseñado para el despliegue rápido de campos minados. "Polonia estará lista para minar la frontera oriental en 48 horas", declaró Tusk en una entrevista con Reuters, subrayando que esto se aplica tanto a la frontera con Rusia como con Bielorrusia.
Sistema Bluszcz: minado no tripulado en 48 horas
Bluszcz es un vehículo desarrollado por la empresa polaca Belma S.A. en colaboración con un instituto de investigación militar. Basado en la plataforma Taero, opera en modo totalmente automatizado: el campo minado se despliega desde una estación de control remota, sin exponer al personal a fuego directo. El sistema es una parte integral del programa Tarcza Wschód (Escudo del Este), que abarca la fortificación integral del flanco oriental de Polonia.
El Viceprimer Ministro responsable de la defensa también anunció la reanudación de la producción nacional de minas antipersona y antitanque, por primera vez desde el final de la Guerra Fría. Polonia, que ratificó la convención en 2012 y destruyó sus propias reservas de minas para 2016, apuesta ahora por la autosuficiencia de la industria de defensa.
Solidaridad del flanco oriental de la OTAN
La decisión de Varsovia no es aislada. En marzo de 2025, los ministros de defensa de Estonia, Letonia, Lituania y Polonia anunciaron conjuntamente una recomendación para retirarse de la convención, señalando la creciente amenaza de Rusia. Finlandia se unió al grupo: su retirada entró en vigor el 10 de enero de 2026. Lituania y Finlandia también declararon la reanudación de la producción de minas y la disposición a exportarlas eventualmente a Ucrania.
Según la organización AOAV (Action on Armed Violence), la retirada de cinco países europeos del tratado no tiene precedentes y podría debilitar el régimen global de prohibición de minas. Los críticos señalan las trágicas experiencias con minas en Camboya, Angola o Bosnia, donde estos dispositivos han cobrado un precio mortal entre los civiles durante décadas después del final de los conflictos. Sin embargo, las autoridades polacas aseguran que las minas se desplegarán únicamente en caso de una amenaza real de agresión y que su uso se limitará estrictamente a las zonas fronterizas.
Reacciones: de Moscú a Bruselas
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, declaró que la decisión de Polonia "conduce a una escalada". Las organizaciones humanitarias, incluida la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas (ICBL), también expresaron sus críticas. En la propia Polonia, la decisión gozó de un amplio apoyo parlamentario: hasta 413 diputados votaron a favor de la ley de retirada de la convención en junio de 2025, y sólo 15 votaron en contra.
Nueva lógica de defensa en el este
La retirada de la Convención de Ottawa es una expresión de un cambio más profundo en la forma de pensar sobre la seguridad en Polonia. Polonia destina más del 4% de su PIB a la defensa, la mayor parte de toda la OTAN, y está ampliando constantemente las fortificaciones en la frontera con Rusia y Bielorrusia. Las minas antipersona serán otro elemento de una barrera multicapa que pretende detener o retrasar una posible agresión antes de que llegue la ayuda aliada.