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¿Qué es el exposoma y cómo moldea tu salud?

El exposoma captura cada exposición ambiental que una persona experimenta desde la concepción hasta la muerte, y los científicos ahora creen que explica mucho más sobre las enfermedades que nuestro ADN por sí solo.

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Redakcia
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¿Qué es el exposoma y cómo moldea tu salud?

Más allá del genoma: una visión más amplia de la enfermedad

Durante décadas, la búsqueda de las causas de las enfermedades se centró en gran medida en la genética. Se gastaron miles de millones en secuenciar el genoma humano, identificando variantes vinculadas al cáncer, la diabetes, el Alzheimer y las enfermedades cardíacas. Sin embargo, la genética, resulta, representa solo entre el 10 y el 20 por ciento del riesgo de enfermedad. ¿El otro 80 a 90 por ciento? Proviene de todo lo demás: el aire que respiramos, la comida que comemos, el estrés que soportamos, los productos químicos que absorbemos. Los científicos llaman a este vasto e invisible panorama el exposoma.

Quién acuñó el término y qué significa

El concepto fue introducido en 2005 por el Dr. Christopher Wild, entonces director de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. En un artículo trascendental, Wild argumentó que, para comprender verdaderamente por qué las personas se enferman, los investigadores necesitaban un marco que igualara al genoma en ambición: un mapa completo de todas las exposiciones no genéticas a lo largo de toda una vida. Lo llamó el exposoma.

La definición es deliberadamente amplia. Según el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental, el exposoma abarca cada exposición que una persona experimenta desde la concepción hasta la muerte: contaminantes ambientales, dieta, actividad física, medicamentos, infecciones, radiación, condiciones socioeconómicas, estrés psicológico e incluso los microorganismos que viven en el intestino.

Dos capas: externa e interna

Los investigadores suelen dividir el exposoma en dos capas interconectadas:

  • Exposoma externo: factores fuera del cuerpo: calidad del aire, contaminación del agua, contaminación acústica, radiación ultravioleta, características del vecindario, productos químicos ocupacionales, patrones dietéticos y factores estresantes psicosociales como la pobreza o el trauma.
  • Exposoma interno: lo que sucede dentro del cuerpo en respuesta: fluctuaciones hormonales, marcadores inflamatorios, estrés oxidativo, subproductos metabólicos y la composición del microbioma intestinal. Estas señales internas pueden, a su vez, alterar la forma en que se expresan los genes, un campo conocido como epigenética.

Ninguna capa opera sola. La genética de una persona puede hacerla más o menos susceptible a una exposición determinada, mientras que las exposiciones pasadas pueden cambiar la forma en que el cuerpo responde a las futuras. La interacción es continua y acumulativa a lo largo de la vida.

Por qué el exposoma cambia nuestra forma de pensar sobre la enfermedad

Las implicaciones prácticas son significativas. Si hasta el 90 por ciento del riesgo de enfermedad crónica está impulsado por factores ambientales, como sugiere una investigación citada por la AAMC, entonces las estrategias de prevención ancladas únicamente en la genética son incompletas. El exposoma cambia el enfoque de quién eres genéticamente a a qué has estado expuesto a lo largo de tu vida.

Este replanteamiento tiene consecuencias concretas para la medicina. Los datos del exposoma podrían explicar, por ejemplo, por qué dos pacientes con perfiles genéticos idénticos responden de manera diferente a la misma quimioterapia, o por qué algunas personas desarrollan enfermedades pulmonares a pesar de no haber fumado nunca. También podría guiar las intervenciones de salud pública (limpiar un vecindario contaminado, reducir la exposición a productos químicos en el lugar de trabajo o mejorar el acceso a los alimentos) con resultados de salud medibles.

Midiendo lo inmensurable

El desafío científico es asombroso. A diferencia del genoma, una secuencia fija que se puede leer una vez, el exposoma es dinámico y cambia diariamente a lo largo de toda una vida. Medirlo requiere una combinación de sensores portátiles que rastrean la calidad del aire y la exposición a los rayos UV en tiempo real, biomarcadores de sangre y orina que capturan residuos químicos y técnicas de laboratorio avanzadas como la metabolómica y la proteómica que pueden identificar miles de compuestos simultáneamente.

Un gran paso adelante se produjo en 2025, cuando los NIH ayudaron a lanzar la primera iniciativa global coordinada para mapear el exposoma humano, reuniendo a gobiernos, la UNESCO y redes de investigación internacionales. Un esfuerzo europeo paralelo, la Red Europea del Exposoma Humano, ha estado construyendo infraestructura compartida y estándares de datos en docenas de instituciones de investigación.

El camino por delante

El exposoma no reemplazará al genoma, lo complementará. Así como los estudios de todo el genoma transformaron la medicina personalizada en la década de 2000, los estudios de todo el exposoma prometen transformar la prevención de enfermedades en las próximas décadas. El objetivo es un futuro en el que un médico pueda evaluar no solo el riesgo genético de un paciente, sino también su perfil completo de exposición a lo largo de la vida, e intervenir temprano, antes de que la enfermedad se afiance.

Es una tarea enormemente compleja. Pero los científicos argumentan que lo que está en juego justifica el esfuerzo: la mayoría de las enfermedades que matan a las personas prematuramente no están escritas en su ADN. Están escritas en el mundo que les rodea.

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