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Las tortugas gigantes regresan a Floreana tras 150 años de ausencia

El 20 de febrero de 2026, el Parque Nacional Galápagos liberó 158 tortugas gigantes criadas en cautiverio en la isla Floreana, el primer regreso de la especie en más de 150 años. Esta histórica reintroducción inaugura la restauración ecológica más ambiciosa del archipiélago, cuyo objetivo es recuperar 12 especies extintas localmente para 2030.

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Redakcia
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Las tortugas gigantes regresan a Floreana tras 150 años de ausencia

Un esperado regreso a casa

El 20 de febrero de 2026, un convoy de tortugas gigantes juveniles desembarcó en la isla Floreana, en el archipiélago ecuatoriano de Galápagos: las primeras de su especie en pisar tierra allí en más de 150 años. La liberación de 158 tortugas criadas en cautiverio, con edades comprendidas entre los 8 y los 13 años, marca un punto de inflexión en uno de los proyectos de restauración de la vida silvestre más ambiciosos de la conservación y un momento por el que los científicos han trabajado durante décadas.

La Chelonoidis niger niger, la tortuga gigante nativa de Floreana, desapareció de la isla entre 1840 y 1850. Los balleneros las cazaban para alimentarse, y las especies invasoras, en particular las ratas y los gatos salvajes, diezmaron sus huevos y crías. Durante más de un siglo, la isla existió sin su ingeniero ecológico más emblemático.

Detectives genéticos y el descubrimiento del volcán Wolf

El camino de regreso comenzó con una notable historia de detectives genéticos. A principios de la década de 2000, investigadores que analizaban las poblaciones de tortugas en el volcán Wolf, un rincón remoto de la isla Isabela, descubrieron algo extraordinario: algunas tortugas allí portaban una ascendencia significativa de Floreana. Los científicos creen que los marineros del siglo XIX, al descargar tortugas para despejar espacio de carga, habían depositado inadvertidamente animales de Floreana en Isabela. Esos náufragos se reprodujeron con las poblaciones locales y, lo que es crucial, transmitieron sus genes.

A través de la cría selectiva en el centro de cría en cautividad del Parque Nacional Galápagos en la isla Santa Cruz, los conservacionistas produjeron crías que portaban entre el 40% y el 80% de la composición genética original de Chelonoidis niger, verificada mediante el análisis de ADN de huesos fosilizados. "Reintroducir una especie con un componente genético significativo de la especie original es vital", dijo el biólogo Washington Tapia de Galápagos Conservancy. Hasta ahora se han criado más de 600 animales en cautiverio, y se planea liberar un total de 700 en Floreana.

Despejando el camino: erradicación de especies invasoras

Antes de que las tortugas pudieran regresar con seguridad, la isla tuvo que ser transformada. Una importante campaña de erradicación en 2023 se dirigió a las ratas y los gatos salvajes, los mismos depredadores invasores que originalmente habían llevado a las especies nativas al colapso. Los resultados fueron rápidos y espectaculares. Las poblaciones de aves nativas se recuperaron; la polluela de Galápagos, que se creía extinta localmente durante 190 años, fue redescubierta. Los lagartos, las salamanquesas, los caracoles nativos, las palomas y los petreles mostraron una recuperación medible. Los agricultores locales informaron de mejores cosechas a medida que el equilibrio ecológico cambiaba a su favor.

La ceremonia de liberación del 20 de febrero reunió al Ministerio de Medio Ambiente de Ecuador, a la Dirección del Parque Nacional Galápagos y a una serie de ONG internacionales de conservación: Island Conservation, la Fundación Charles Darwin, Fundación Jocotoco, Galápagos Conservancy y Galápagos Conservation Trust, que ha participado en el proyecto durante más de 20 años. Para Verónica Mora, residente de Floreana, el momento tuvo un profundo significado personal. "Es un sueño hecho realidad", dijo.

Ingenieros de ecosistemas en acción

Las tortugas gigantes son mucho más que símbolos: son especies clave que remodelan activamente los paisajes. Al pastar la densa vegetación, cavar revolcaderos fangosos y dispersar semillas, crean condiciones de hábitat que benefician a docenas de otras especies. Se espera que su regreso a Floreana acelere la recuperación de las plantas nativas y mejore las condiciones de anidación de las aves marinas, reforzando los vínculos ecológicos entre la tierra y el mar a través del ciclo de nutrientes. El director del centro de cría, Fredy Villalba, señaló que los animales seleccionados, de entre 8 y 13 años, son lo suficientemente grandes como para defenderse de cualquier depredador restante.

Un modelo para la conservación global

La reintroducción de la tortuga es solo el acto de apertura. Está previsto que le sigan otras once especies endémicas, entre ellas el sinsonte de Floreana, ausente de la isla principal desde la década de 1880, junto con la serpiente corredora, el pinzón vegetariano y el mosquero bermellón pequeño. El programa completo de múltiples especies está programado para ejecutarse al menos hasta 2030 y se considera el mayor esfuerzo de restauración ecológica jamás emprendido en el archipiélago de Galápagos.

Científicos y funcionarios describen el proyecto como un posible modelo global: una prueba de que incluso los ecosistemas insulares profundamente dañados pueden ser reconstruidos cuando la ciencia genética, la cooperación comunitaria, la eliminación de especies invasoras y la financiación internacional sostenida convergen. Las tortugas que ahora caminan por las tierras altas de Floreana no son simplemente un hito de la conservación, sino el comienzo de una isla renacida.

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