Economía

Ley de Industria de la UE: El "Hecho en Europa" divide a Bruselas

La Comisión Europea ha presentado el Acta Aceleradora Industrial, una ley de industria con controvertidos requisitos de "Hecho en Europa" que alarma a Alemania, los países nórdicos y socios comerciales clave.

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Redakcia
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Ley de Industria de la UE: El "Hecho en Europa" divide a Bruselas

Una ley con grandes ambiciones

Bruselas, 25 de febrero de 2026 – Tras varios retrasos, la Comisión Europea ha presentado el Acta Aceleradora Industrial (IAA), un proyecto central de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. La ley pretende reforzar la competitividad de la industria europea, acelerar la descarbonización de los sectores de uso intensivo de energía y asegurar las cadenas de suministro estratégicas. Sin embargo, apenas se conoció el borrador, la profunda división dentro de la UE se hizo evidente.

Qué prevé la IAA

El reglamento comprende varios elementos clave: además de procedimientos de aprobación acelerados para proyectos de descarbonización y una etiqueta de intensidad de CO₂ para el acero y el cemento, el punto más controvertido es la introducción de requisitos de contenido de producción local en la contratación pública, el llamado criterio de "Hecho en Europa".

Concretamente, el borrador prevé: un 70 por ciento de valor añadido de la UE para los vehículos eléctricos, un 25 por ciento para el aluminio y un 30 por ciento para las piezas de plástico en el sector de la construcción. Además, se introducirá un límite máximo del 49 por ciento para las participaciones de terceros países en nuevas inversiones estratégicas.

División en Bruselas y los Estados miembros

La resistencia a la IAA es considerable y proviene de varias direcciones. Se dice que nueve departamentos especializados dentro de la Comisión han expresado críticas fundamentales al borrador; por lo tanto, la propuesta ya ha tenido que posponerse tres veces. Alemania y varios países nórdicos y bálticos se muestran escépticos ante una cláusula rígida de "Hecho en Europa". Se teme una distorsión del mercado interior en favor de los Estados miembros con una industria más fuerte. Según información de Euronews, la Comisión se inclina por la posición alemana: el trato preferencial europeo solo debería aplicarse a los socios con normas de contratación comparables, es decir, un enfoque recíproco, no proteccionista.

El think tank de Bruselas Bruegel advierte de las consecuencias económicas: los requisitos de contenido local están prohibidos por el derecho de la OMC, podrían debilitar a las industrias orientadas a la exportación y, en última instancia, ralentizar la transición energética. Como ejemplo, los economistas señalan que cuatro quintas partes de la producción de celdas de batería de la UE fueron establecidas por empresas coreanas, en beneficio de los fabricantes de automóviles europeos.

Consecuencias para Alemania y la economía exportadora

Para el sector exportador alemán, que depende especialmente de mercados mundiales abiertos, las consecuencias son potencialmente de gran alcance. Los mayores costes de los materiales debido a los insumos de origen local podrían afectar a la competitividad, especialmente en las industrias automotriz, de ingeniería mecánica y del acero. Las asociaciones también advierten de represalias por parte de socios comerciales importantes, un riesgo que afectaría especialmente a Alemania como la nación exportadora más fuerte de Europa.

También fuera de la UE se está generando resistencia: el embajador de Estados Unidos, Andrew Puzder, se opuso a los planes de inscribir preferencias europeas en la legislación sobre contratación pública. El Reino Unido también advirtió de perturbaciones en las relaciones comerciales probadas; Londres depende en gran medida de los mercados automovilísticos de la UE.

¿"Hecho con Europa" como solución?

El Instituto Bruegel aboga por una alternativa: en lugar de obligaciones rígidas de origen, la UE debería apostar por asociaciones globales y anclar únicamente las normas de sostenibilidad y clima como criterios de contratación. El lema es: "Hecho con Europa", es decir, con participación europea, no necesariamente producido exclusivamente en territorio de la UE. Según los economistas, esta fórmula ofrecería un término medio: fortalecer la industria nacional sin aislamiento internacional que viole las normas globales.

Queda por ver si esta línea se impone. La IAA se negociará de forma controvertida en las próximas semanas en el Parlamento Europeo y en el Consejo. La grieta entre los defensores del libre comercio y los protagonistas de una reindustrialización europea atraviesa la UE, y Alemania está en medio.

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