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Cómo funcionan las Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la ONU y por qué tienen dificultades

Las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU despliegan a decenas de miles de Cascos Azules en zonas de conflicto en todo el mundo, pero las limitaciones estructurales, las políticas de veto y las reglas de enfrentamiento a menudo impiden que las misiones protejan a las personas a las que están enviadas a ayudar.

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Redakcia
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Cómo funcionan las Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la ONU y por qué tienen dificultades

Cascos Azules sobre el terreno

Cuando estalla un conflicto y la diplomacia se estanca, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas puede autorizar una de sus herramientas más visibles: una operación de mantenimiento de la paz. Desde que se desplegó la primera misión en 1948, más de un millón de hombres y mujeres han servido como fuerzas de paz de la ONU. Hoy en día, aproximadamente 70.000 militares, policías y personal civil de más de 100 países prestan servicio en 11 misiones activas, desde el Líbano hasta la República Democrática del Congo.

Pero, ¿qué hacen exactamente las fuerzas de paz, quién las envía y por qué las misiones a menudo no cumplen con las expectativas?

Cómo se autoriza una misión

Cada operación de mantenimiento de la paz comienza con una resolución del Consejo de Seguridad. Los 15 miembros del Consejo, incluidos cinco miembros permanentes con poder de veto (Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Rusia y China), deben ponerse de acuerdo sobre un mandato que defina los objetivos, el tamaño y las reglas de enfrentamiento de la misión. El país anfitrión también debe dar su consentimiento al despliegue.

Una vez autorizada, la Secretaría de la ONU reúne a la fuerza. A diferencia de un ejército permanente, la ONU no tiene tropas propias. Depende de las contribuciones voluntarias de los Estados miembros. Pakistán, Bangladesh, India, Etiopía y Ruanda se encuentran sistemáticamente entre los principales contribuyentes de tropas. Mientras tanto, las naciones occidentales tienden a financiar las operaciones en lugar de proporcionar soldados: solo Estados Unidos cubre aproximadamente el 26 por ciento del presupuesto de mantenimiento de la paz, que ascendió a aproximadamente 5.400 millones de dólares para 2025-2026.

Tres principios fundamentales

El mantenimiento de la paz de la ONU se basa en tres pilares descritos en su doctrina fundacional:

  • Consentimiento de las partes: Todas las partes principales de un conflicto deben estar de acuerdo con la presencia de las fuerzas de paz.
  • Imparcialidad: Las fuerzas de paz no toman partido, aunque pueden actuar contra los saboteadores que violen los acuerdos de paz.
  • No uso de la fuerza, excepto en defensa propia y defensa del mandato: Los Cascos Azules no son una fuerza de combate. Pueden usar la fuerza letal solo cuando son atacados directamente o cuando los civiles bajo su protección enfrentan una amenaza inminente.

Estos principios distinguen el mantenimiento de la paz de las acciones coercitivas, pero también crean una tensión persistente: se espera que las misiones protejan a los civiles, pero carecen de la autoridad (o la potencia de fuego) para obligar a los grupos armados a cumplir.

Qué hacen realmente las fuerzas de paz

El mantenimiento de la paz moderno se extiende mucho más allá del patrullaje de las líneas de alto el fuego. Las misiones multidimensionales de hoy en día pueden supervisar las elecciones, apoyar el desarme y la desmovilización de los excombatientes, capacitar a la policía local, proteger a los trabajadores de derechos humanos y ayudar a reconstruir los sistemas judiciales. En el Líbano, por ejemplo, la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FPNUL) ha estado operando desde 1978, supervisando las hostilidades a lo largo de la volátil frontera con Israel y apoyando a las Fuerzas Armadas Libanesas.

Los datos sugieren que, en general, el mantenimiento de la paz funciona. Una investigación recopilada por Noticias ONU muestra que las fuerzas de paz reducen significativamente las bajas civiles, acortan los conflictos y ayudan a que los acuerdos negociados se mantengan. Dos tercios de las misiones completadas después de la Guerra Fría implementaron con éxito sus mandatos antes de partir.

Por qué las misiones tienen dificultades

El historial, sin embargo, está manchado por fracasos catastróficos. En Ruanda en 1994, una pequeña fuerza de la ONU se quedó de brazos cruzados, atada por reglas de enfrentamiento restrictivas, mientras que casi 800.000 personas fueron masacradas en 100 días. Un año después, en Srebrenica, Bosnia, las fuerzas de paz no pudieron evitar la masacre de unos 8.000 musulmanes bosnios en una zona que la propia ONU había declarado "segura".

Persisten varios problemas estructurales:

  • Bloqueo por veto: Cualquier miembro permanente del Consejo de Seguridad puede bloquear la creación, expansión o fortalecimiento de una misión. Las rivalidades geopolíticas impiden regularmente la acción en conflictos donde un miembro del P5 tiene intereses en juego.
  • Falta de recursos: Las misiones a menudo se despliegan con menos tropas, helicópteros y activos de inteligencia de los que solicitan los comandantes.
  • Vacíos de rendición de cuentas: Los escándalos relacionados con la explotación y el abuso sexual por parte de las fuerzas de paz, sobre todo en la República Centroafricana, han erosionado la confianza en las comunidades que la ONU está destinada a proteger.
  • Obstrucción del Estado anfitrión: Los gobiernos o los grupos armados que inicialmente consintieron una misión pueden restringir posteriormente sus movimientos o atacar a su personal. La FPNUL ha registrado docenas de incidentes en los que sus posiciones y convoyes fueron atacados a tiros u obstruidos físicamente.

Esfuerzos de reforma y el camino a seguir

La ONU ha reconocido estas deficiencias. En 2018, el Secretario General António Guterres lanzó la iniciativa Acción por el Mantenimiento de la Paz (A4P), pidiendo a los Estados miembros que se comprometan con misiones mejor equipadas, mejor capacitadas y con más apoyo político. Las propuestas incluyen la ampliación del Consejo de Seguridad para reducir los cuellos de botella del veto, dar a los comandantes de la fuerza reglas de enfrentamiento más flexibles e invertir en inteligencia y tecnología, como drones para la vigilancia.

Sin embargo, la reforma avanza lentamente en una organización construida sobre el consenso entre 193 estados soberanos. Por ahora, el mantenimiento de la paz de la ONU sigue siendo una herramienta imperfecta pero indispensable, desplegada donde ninguna nación está dispuesta a actuar sola y limitada por la misma política que se envía a gestionar.

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