Presupuestos 2026: Francia los aprueba pese a dos mociones de censura
El Parlamento francés aprobó definitivamente los presupuestos de 2026 el 2 de febrero, tras el rechazo de dos mociones de censura. Se prevé que el déficit público alcance el 5% del PIB, en un contexto de crecimiento anémico y deuda galopante.
Unos presupuestos aprobados a duras penas
Francia por fin tiene sus presupuestos. El 2 de febrero de 2026, el Parlamento aprobó definitivamente la ley de finanzas para 2026, después de que la Asamblea Nacional rechazara dos nuevas mociones de censura presentadas en reacción al tercer recurso del Primer Ministro Sébastien Lecornu al artículo 49-3 de la Constitución. Un maratón parlamentario de más de cuatro meses, marcado por tres compromisos de responsabilidad gubernamental y seis mociones de censura en total, llegó así a su fin en un clima de tensión política persistente.
La moción presentada por La France insoumise, los ecologistas y los comunistas obtuvo 260 votos, es decir, 29 menos que el umbral de los 289 necesarios para derrocar al gobierno. La del Rassemblement National, aliado a la Unión de Derechas para la República, solo obtuvo 135 votos. La supervivencia del gobierno de Lecornu se debe en gran medida a la abstención calculada de los socialistas, que canjearon su neutralidad por varias concesiones presupuestarias significativas.
Compromisos que ahondan el déficit
Para asegurarse la abstención del Partido Socialista, Sébastien Lecornu consintió ajustes costosos: indexación de la escala del impuesto sobre la renta a la inflación, mantenimiento del recargo sobre los beneficios de las grandes empresas, revalorización de la prima de actividad de unos 50 euros mensuales para los trabajadores con bajos salarios, comidas a 1 euro para todos los estudiantes y descongelación de las prestaciones sociales.
Estas concesiones han pesado mucho en la ecuación presupuestaria. El déficit público, inicialmente previsto en el 4,7% del PIB, debería alcanzar finalmente el 5% del PIB en 2026, aún por debajo del 5,4% de 2025, pero lejos de la ambición mostrada al inicio del mandato. El OFCE (Observatorio Francés de Coyunturas Económicas) habla de un «déficit de compromiso», subrayando que el esfuerzo de consolidación presupuestaria se ha reducido a la mitad.
Una deuda que se dispara
La deuda pública francesa debería superar el umbral del 118% del PIB en 2026, frente al 115,9% en 2025. Los gastos por intereses del Estado se disparan mecánicamente con la subida de los tipos: se han más que duplicado desde 2020, amenazando con devorar una parte creciente de los ingresos fiscales en detrimento de los gastos útiles: educación, sanidad, inversiones.
El Tribunal de Cuentas ha advertido de que el objetivo de reducción del déficit sigue «lejos de estar garantizado», señalando la fragilidad de las hipótesis macroeconómicas adoptadas por el gobierno. De hecho, se espera que el crecimiento económico sea de solo el 1% en 2026, frenado por la inestabilidad política persistente desde la disolución de la Asamblea Nacional en junio de 2024. Según algunas estimaciones, esta secuencia de turbulencias habría costado hasta 0,8 puntos del PIB de crecimiento entre 2024 y 2026, es decir, unos 24.000 millones de euros.
La defensa preservada, entre ambición y limitaciones
En este contexto de rigor, el presupuesto de las fuerzas armadas es una excepción: los créditos de la misión Defensa aumentan en 6.500 millones de euros, lo que eleva el presupuesto total a 57.100 millones de euros sin incluir las pensiones. París pretende así acelerar el aumento de sus capacidades militares, en respuesta a las presiones de la OTAN y al deterioro del contexto geopolítico internacional.
Pero expertos y parlamentarios se preguntan sobre la sostenibilidad de este esfuerzo de defensa a largo plazo, dado que los márgenes de maniobra presupuestarios se reducen y que Francia tiene dificultades para convencer a sus socios europeos de la solidez de sus compromisos. La cuestión de la credibilidad financiera de París, tanto ante los mercados como ante los aliados, sigue sin resolverse.
Una estabilidad política aún frágil
Si bien el presupuesto está aprobado, la situación política sigue siendo precaria. El gobierno de Lecornu gobierna sin mayoría absoluta desde la disolución, obligado a negociar cada texto caso por caso. «Francia por fin tiene un presupuesto», declaró el Primer Ministro en la noche de la votación, celebrando «el resultado de un compromiso parlamentario». Una fórmula que resume por sí sola el estado de una democracia bajo tensión, donde la aprobación del texto financiero más fundamental del año se decide por unos pocos votos.