Omega-3 y diálisis: -43 % de accidentes cardiovasculares
Un gran ensayo clínico aleatorizado, el estudio PISCES, publicado en el New England Journal of Medicine, demuestra que cuatro gramos de aceite de pescado al día reducen en un 43 % los eventos cardiovasculares graves en pacientes hemodializados, un avance importante para una población con opciones terapéuticas muy limitadas.
Un riesgo cardíaco desmesurado en los pacientes en diálisis
Los pacientes tratados con hemodiálisis viven bajo la amenaza permanente de una catástrofe cardiovascular. En España, decenas de miles de personas dependen de la diálisis renal, y las enfermedades cardiovasculares representan aproximadamente el 50 % de las causas de muerte, una tasa unas diez veces superior a la de la población general. Sin embargo, los tratamientos preventivos eficaces en esta población seguían siendo hasta ahora cruelmente escasos. Un estudio internacional publicado en el New England Journal of Medicine podría cambiar esta situación.
El ensayo PISCES: metodología rigurosa, resultados impactantes
El ensayo clínico PISCES (Protection against Incidences of Serious Cardiovascular Events Study) es un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, realizado en 26 centros de diálisis en Canadá y Australia. En total, 1228 adultos en hemodiálisis de mantenimiento fueron reclutados entre 2013 y 2019, y luego seguidos durante un promedio de 3,5 años.
Los participantes fueron divididos en dos grupos: uno recibía diariamente cuatro gramos de aceite de pescado, es decir, 1,6 g de ácido eicosapentaenoico (EPA) y 0,8 g de ácido docosahexaenoico (DHA), y el otro un placebo a base de aceite de maíz. La población estudiada era particularmente vulnerable: edad media de 64 años, 55 % de diabéticos, 30 % de pacientes coronarios.
Una reducción del 43 % de los eventos graves
Los resultados, presentados en la American Society of Nephrology Kidney Week 2025 y publicados el 7 de noviembre de 2025, son notables. La tasa de eventos cardiovasculares serios (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, muerte de origen cardíaco o amputación vascular) fue de 0,31 eventos por 1000 días-paciente en el grupo omega-3, frente a 0,61 en el grupo placebo.
Esto corresponde a una razón de riesgo (hazard ratio) de 0,57, es decir, una reducción relativa del 43 % (p < 0,001). Detallados por tipo de evento, los beneficios son constantes: riesgo de ACV reducido en un 63 %, de muerte cardíaca en un 45 %, de infarto en un 44 %.
«La intervención es simple, poco costosa, ampliamente disponible y bien tolerada. Es precisamente este tipo de tratamiento el que la nefrología estaba esperando».
— Comentario publicado en el New England Journal of Medicine
Ninguna señal de seguridad preocupante
El perfil de tolerancia de la suplementación resultó excelente: ninguna diferencia significativa en los efectos indeseables ni en el cumplimiento entre los dos grupos. Los omega-3 en estas dosis no provocan ni sangrados excesivos ni complicaciones metabólicas notables en los pacientes hemodializados.
Implicaciones importantes para España y Europa
En España, donde miles de nuevos pacientes comienzan la diálisis cada año, estos resultados interpelan directamente a los nefrólogos y a las autoridades sanitarias. A un costo modesto, la suplementación con omega-3 podría integrarse en los protocolos de atención de la insuficiencia renal crónica terminal, siempre que un ensayo de confirmación valide estos datos prometedores.
Algunos expertos, sin embargo, piden cautela. El ensayo PISCES es un estudio único, realizado fuera de Europa, y la historia de la cardiología preventiva cuenta con ejemplos de resultados no reproducidos. Un ensayo de confirmación a gran escala, idealmente con centros europeos, parece indispensable antes de establecer recomendaciones generalizadas.
¿Hacia un nuevo estándar en nefrología?
A pesar de estas reservas, la comunidad nefro-cardiológica considera el ensayo PISCES como un paso decisivo. Para los pacientes cuyas opciones preventivas se limitaban hasta ahora a las estatinas y al control de la tensión arterial, el aceite de pescado representa una vía terapéutica accesible, bien tolerada y ahora respaldada por el nivel de evidencia más alto en medicina.