Ciencia

Descubren hongo marino que elimina algas tóxicas de mareas rojas

Científicos han identificado un nuevo hongo marino, Algophthora mediterranea, que parasita y destruye las algas tóxicas responsables de las floraciones costeras dañinas, abriendo una nueva vía potencial para el control biológico de una creciente amenaza para el medio ambiente y la salud pública.

R
Redakcia
Share
Descubren hongo marino que elimina algas tóxicas de mareas rojas

Un diminuto destructor en el Mediterráneo

Un hongo microscópico descubierto en aguas del Mediterráneo podría ser la clave para combatir una de las amenazas ambientales más persistentes del océano. Científicos han descrito formalmente una nueva especie —y un género completamente nuevo— de hongo quitridio marino llamado Algophthora mediterranea, que puede infectar y matar las algas tóxicas responsables de las llamadas floraciones de algas nocivas (FAN), comúnmente conocidas como mareas rojas. Los hallazgos, publicados en la revista Mycologia, han llamado la atención de biólogos marinos de todo el mundo.

El nombre lo dice todo: Algophthora combina la palabra latina para alga con la griega phthora, que significa destrucción. Detectado por primera vez en aguas costeras españolas en 2021 por investigadores del Institut de Ciències del Mar (ICM) en Barcelona, liderados por la Dra. E. Garcés y el Dr. A. Reñé, el organismo fue descrito formalmente más tarde por la profesora Maiko Kagami y la estudiante de doctorado Núria Pou-Solà en la Universidad Nacional de Yokohama en Japón.

El alga que caza

El objetivo principal del hongo es Ostreopsis cf. ovata, un dinoflagelado bentónico que se ha estado extendiendo con creciente frecuencia por el Mediterráneo y otros mares templados. Durante los eventos de floración, Ostreopsis produce una potente toxina llamada ovatoxina (OVTX), que puede desencadenar una cascada de síntomas de salud en los bañistas y residentes costeros: desde secreción nasal y tos hasta dificultad para respirar, conjuntivitis e irritación de la piel. En casos graves, la dificultad respiratoria puede requerir atención médica.

Más allá de la salud humana, estas floraciones devastan los ecosistemas marinos locales, sofocando a los organismos del lecho marino e interrumpiendo las redes alimentarias. El calentamiento de los mares y la contaminación costera por nutrientes han hecho que estos eventos sean más frecuentes e intensos en las últimas décadas, según el programa de Floraciones de Algas Nocivas de la NOAA.

Cómo funciona el hongo

Los experimentos de laboratorio revelaron que Algophthora mediterranea opera como un parásito letal: se infiltra en las células de algas individuales y las mata en cuestión de días. Lo que hace que el descubrimiento sea especialmente sorprendente es la versatilidad del hongo. Los experimentos de infección cruzada confirmaron que puede infectar no solo a Ostreopsis, sino también a otros dinoflagelados y diatomeas, lo que lo convierte en el primer hongo quitridio conocido con un rango de huéspedes de fitoplancton tan amplio. Incluso puede sobrevivir en granos de polen, lo que sugiere una notable adaptabilidad ecológica.

Los quitridios son un grupo diverso y antiguo de hongos acuáticos, pero su papel en los ecosistemas marinos ha sido en gran medida ignorado. Este descubrimiento sugiere que pueden influir en la dinámica del fitoplancton mucho más de lo que se pensaba.

Control biológico: promesa y precaución

Las posibles implicaciones para el manejo de las floraciones de algas nocivas son significativas. Las estrategias de control actuales —incluida la dispersión de arcilla, la aplicación de peróxido de hidrógeno y las barreras físicas— conllevan riesgos ambientales o son impracticables a escala. Un parásito natural que se dirige específicamente a las algas tóxicas ofrece una alternativa teóricamente más limpia.

Sin embargo, los investigadores se apresuran a moderar las expectativas. Advierten que Algophthora mediterranea no debe verse como un agente de biocontrol listo para usar. Su amplio rango de huéspedes, aunque científicamente fascinante, también plantea interrogantes ecológicos: desplegarlo en aguas abiertas podría afectar a especies de algas no objetivo que forman la base de las cadenas alimentarias marinas. El descubrimiento se entiende mejor, dicen, como una ventana a los mecanismos reguladores naturales que la ciencia apenas está comenzando a mapear.

Esto se alinea con una tendencia más amplia en la investigación de FAN. Un estudio separado de 2025 publicado en Communications Biology examinó los parásitos Amoebophrya que se dirigen a las floraciones de Karenia mikimotoi en aguas japonesas, lo que subraya aún más el creciente interés en los organismos parásitos como reguladores ecológicos de las floraciones de algas.

Una nueva perspectiva sobre la salud del océano

El descubrimiento de Algophthora mediterranea es un recordatorio de que el conjunto de herramientas biológicas del océano es mucho más rico de lo que la ciencia aprecia actualmente. A medida que el cambio climático intensifica las condiciones que alimentan las floraciones tóxicas, comprender —y potencialmente aprovechar— los enemigos naturales de las algas nocivas puede resultar esencial para proteger tanto los ecosistemas costeros como las comunidades que dependen de ellos.

Este artículo también está disponible en otros idiomas:

Artículos relacionados