Polonia se retira de la Convención de Ottawa: las minas regresan
El 20 de febrero de 2026, Polonia abandonó oficialmente la Convención de Ottawa que prohíbe las minas antipersona. El Primer Ministro Tusk anunció la disposición de minar la frontera oriental en 48 horas, provocando la oposición de las organizaciones humanitarias.
Un paso histórico: Polonia abandona la Convención de Ottawa
El 20 de febrero de 2026, Polonia se retiró oficialmente de la Convención de Ottawa, un tratado que prohíbe el uso, la producción y el almacenamiento de minas antipersona. El período de preaviso de seis meses, iniciado por el gobierno de Donald Tusk en agosto de 2025, ha llegado a su fin. Polonia se ha convertido en el último de los cinco países europeos que han abandonado el tratado en los últimos meses, culminando un giro estratégico regional con consecuencias duraderas para la arquitectura de seguridad del flanco oriental de la OTAN.
Polonia cerrará su frontera oriental en 48 horas
El Primer Ministro Donald Tusk anunció que el ejército polaco estará listo para minar la frontera oriental con Bielorrusia y Rusia en tan solo 48 horas tras la aparición de una amenaza. La decisión se inscribe en la nueva doctrina de defensa del programa Escudo Oriental, construida en torno a la necesidad de proteger un tramo largo y parcialmente inaccesible de la frontera. La herramienta operativa será un moderno sistema autónomo de colocación de minas llamado Bluszcz, cuyo despliegue está en las últimas fases. Polonia planea iniciar la producción nacional de minas antipersona y antitanque en las Fábricas Electromecánicas Belma de Bydgoszcz y en la empresa Pronit de Radom, que forman parte del Grupo Armamentístico Polaco. Parte de las minas producidas también se destinarán a Ucrania.
Tendencia regional en el flanco oriental de la OTAN
Polonia no está sola en esta decisión. Estonia, Letonia y Lituania presentaron los instrumentos de retirada en la Organización de las Naciones Unidas en junio de 2025, y su renuncia al tratado entró en vigor en diciembre de 2025. Finlandia finalizó el procedimiento en enero de 2026. Una declaración conjunta de los ministros de defensa de estos cinco países de marzo de 2025 subrayó que la capacidad de utilizar todos los medios de defensa necesarios es crucial ante la agresión de Rusia y el conflicto en curso en Ucrania. Los ministros señalaron que la decisión es una clara señal de disposición a defender el territorio por todos los medios disponibles. Los gobiernos declaran, al mismo tiempo, que a pesar de la retirada siguen vinculados por las normas del derecho internacional humanitario.
Voces críticas: "Un paso atrás catastrófico"
Human Rights Watch calificó la decisión como "un paso atrás catastrófico para la protección de los civiles", señalando que los civiles representan el 85 por ciento de todas las víctimas de minas registradas, y los niños el 37 por ciento de los casos en los que se conoce la edad de los afectados. Los críticos subrayan que, al retirarse del tratado, Polonia se une al grupo de países no vinculados por la convención, como Myanmar, Corea del Norte o Rusia, y pierde voz en el foro que da forma a la política global de eliminación de la amenaza de las minas.
Los opositores en Polonia señalan el riesgo para los migrantes y refugiados que cruzan la frontera y la dificultad de controlar el alcance de las minas en el terreno. Los expertos militares, por su parte, señalan que la eficacia de las minas como barrera permanente es discutible: la doctrina moderna asume su uso principalmente como un elemento para ralentizar el ataque, y no como una línea de defensa independiente.
Seguridad contra obligaciones humanitarias
La decisión de Varsovia refleja un dilema más profundo del flanco oriental de la OTAN: cómo conciliar las necesidades urgentes de defensa con las obligaciones humanitarias de larga data. El Tratado de Ottawa, firmado en 1997, fue obra de una era que no preveía el regreso de las grandes guerras en Europa. Polonia elige conscientemente el pragmatismo de la seguridad, aceptando sus costes diplomáticos y de imagen. Si las minas terrestres resultarán ser un elemento real de disuasión, o principalmente una fuente de amenaza a largo plazo para los civiles después de un posible conflicto, sigue siendo una pregunta abierta.